jueves, 7 de enero de 2016

Bloque

Yo no quiero ser así... pero así me salen las cosas.
Y siento que tengo que pedir perdón, y moqueo a cada rato...
Perdón por ser egoísta, perdón por mentir, perdón por haber dicho la verdad, perdón por perder el juicio, perdón por mis cambios de humor repentinos, perdón por mi paladar partido que dificulta mi habla, perdón, pero no de ese perdón victimizante que corroe en quienes no tienen norte, ni sur, ni este u oeste. Yo tampoco lo tengo, quizás sea victimizante, pero es que solo recién hoy, después de tanto tiempo puedo notar como comienzan a descascararse las paredes, pierden su poco color, el techo de madera se pudre lentamente, finalmente cae al suelo, crece vida, pero muere lo que es inerte, muere lo que ha sido para volver a ser lo que será, y yo no tengo un será...
Siento que al morirme voy a volverme arena, volverme una mota de polvo, nada. Nada de nada. Porque, realmente, muy sinceramente, siento no merecer cosas buenas, por eso intento apreciarlas, aprecio las caricias de mi papá en la cabeza y cuando ese olor a comida recorre la casa, aprecio a mi mamá cuando me abraza como hace un tiempo no hace, o eso siento desde hace mucho tiempo, aprecio cuando mi hermana se ríe, aprecio a mi novio, que sabe contenerme y sabe hacerme sonreír, aprecio cuando mis amigos me dicen gracias y aprecio el esfuerzo que hacen todos ellos todos los días para mantenerse bien, firmes, si es que el invierno no congela sus dedos, los amo, los amo y los necesito, pero siento que soy egoísta, que quiero acaparar momentos, quiero acaparar migajas de amor, siento que estoy siendo mala...