(Conronca)
Es
tiempo de correr hacia un nuevo lugar, un lugar lleno de paz y armonía, un
lugar con el cual siempre eh soñado junto con mi hermana menor, pero el dedo en
el gatillo de mi escopeta me lo está impidiendo, está apuntando al ojo de mi
hermana, mi dedo aprieta el gatillo mientras aparto la mirada a algún otro
vacio, la noche del apagón fue una noche de asesinato y victimas erróneas, yo
mate a 8 personas para mi supervivencia ese día, mi hermana una de ellas, mate
y mate a cientos de personas para sobrevivir, el mundo se tiño de rojo y negro,
flameante y asqueado como un infierno, el tiempo pasaba como si nada, y yo
tenía hambre, hacia 8 días no dormía y 3 días que no comía nada, estaba por
rendirme hasta que encontré a un joven, Joven Alegría, llevaba una máscara de
gas y una bufanda blanca y reluciente, estuvimos juntos por 3 días, y en ellos
hubo, risas cenas, preguntas, respuestas, amor y sexo, al 4 día, enloquecí al
recordar a mi hermana y lo mate, al entrar en razón llore desesperadamente y
perdí perdón mil veces, realmente le amaba, ha pasado 1 año y medio de eso… Han
pasado 2 años de la noche del apagón, supongo que ya debo de tener 19 años, Jajá,
mi hermanita tenía 15, al día que se cumplieron 2 años y un día, en ese día, Cuando
parecí ya haber muerto de hambre me encontré con que estaba recostado en un
suave pastizal verde y unas flores violetas y blancas estaban esparcidas a mi
alrededor, mientras a mi lado estaba Joven Alegría sin la máscara sonriendo con
su bufanda blanca y reluciente, se asemejaba a su cabellera blanca, le abrase y
llore mientras pedía perdón, el sonrió y poso sus labios sobre mi frente, me
tomo de la mano y me hizo correr por un gran campo, hasta llegar a una casa de
pequeñas puertas, y dijo: “Aquí vive Pequeña Hermana”, corrí hasta la puerta y
la abrí con furia, ella se exalto y dijo: “tranquilo, aquí no existe violencia”
sonrió y me dio un gran abrazo, yo lloraba con mis ojos cerrados, hasta que finalmente los abrí, estaba junto a
un árbol incendiado, mis pies y manos estabas carbonizadas, estaba de vuelta en
el infierno, me recosté bajo un álamo mirando del paisaje y entrecerrando mis
ojos, al día que se cumplieron 2 años y un día, en ese día, una joven con una
metralleta me disparo sin piedad y soltó a gran voz: “¡COBARDE!” que sinceras
palabras, prosiguió disparando, sentí golpes suaves y librantes en todo mi
cuerpo, no me dejo ni un segundo a llorar ni a sentir dolor, lo agradezco…
Nota:
hay gente que nunca vuelve

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