(Manga: Tokyo Akazukin)
Me siento hostigada, tengo un peso ligero por donde van mis entrañas, el vino corre por mis venas como un tierno suspiro, lo he perdido todo, y he ganado poco. La mujer del cielo, en su vientre yace la mas profunda oscuridad, donde el sol puede entrar, pero ella no lo deja, el cielo lo ve gris. El hombre de la falsedad, él me ha abandonado, y ha decidido corroer por la eternidad atormentado por sus mentiras, mientra se lame las heridad con una lengua envenenada. La muchacha de las alas cortadas, buscando desesperadamente su realidad se lanzó al vacío a ver si volaba, pero solamente cayó donde el ego es alimentado con mierda y resaca. El joven viajero, emprendió sus pasos con esperanzas y ahora su camino se ha prendido fuego. La joven de los cabellos azules, buscó la felicidad por mucho tiempo, donde las mentiran pueden matarte metiendose por la carnosa piel, dónde el espíritu se debilita, y la ha encontrado, está a 2400 km de distancia, pero la ha encontrado. Y es a la única que no he maldecido con el corazón. A la mujer del cielo le desee la aberración de la abundancia, le desee que con esfuerzo y trabajo forjara su templo, pero que lentamente se oscurezca hasta que no pueda ser capar de ver el furtivo sol sin antes quedar ciega. El hombre de la falsedad ha cometido el delito de llevarse con él mi inocencia, y por él pedí que tenga abundantes sueños con su mujer, hasta que la cama le impida poder levantarse, dejandolo incapaz de moverse, y que disfrute del doloroso letargo del quedarse acompañado, pero sentirse solo. Por la muchacha de las alas cortadas rogué día y noche para que la muerte la encontrara y se haga carne con la miseria por haberme usado tal titere para sus lágrimas. Al joven viajero le pedí que se quede, no por mi, y al coger las valijas sorprendió a las lágrimas de los abandonados, y soñé con el fuego que de él me alientaba, hasta prender fuego su destino. La joven de cabellos azules me tomó la mano muchas veces para salvarme, y sólo dije 8 palabras inclinando mis manos a mis orejas: "Quiero que ella ame con locura y felicidad".
Y no se si ella va a ser capaz, pero aunuqe las espinas rebusquen bajo sus pies, se mantiene firme con los ojos puestos en el amanecer.
Y no se si ella va a ser capaz, pero aunuqe las espinas rebusquen bajo sus pies, se mantiene firme con los ojos puestos en el amanecer.

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